Transformar la agricultura de Canarias frente al cambio climático: el papel de los Living Labs y la investigación participativa
¿Cómo puede adaptarse la agricultura de Canarias al aumento de las temperaturas, la escasez de agua y los nuevos desafíos del cambio climático?
Una investigación internacional demuestra la importancia de incorporar a agricultores, científicos, administraciones y otros agentes sociales en el diseño conjunto de soluciones.
El trabajo, publicado en 2026 en la revista científica Environmental Development, de Elsevier, ha sido desarrollado por Noelia Cruz-Pérez, Carola Moujan, Joselin Rodríguez-Alcántara, Isabelle La Jeunesse, Alejandro García-Gil y Juan Carlos Santamarta Cerezal, investigador de la Universidad de La Laguna.
La investigación se desarrolló en el marco del proyecto europeo ARSINOE (Horizon 2020) y utilizó una metodología de innovación participativa conocida como Living Labs o laboratorios vivos.
A diferencia de los enfoques tradicionales, en los que los investigadores estudian un problema y posteriormente presentan sus conclusiones, los Living Labs incorporan a los actores implicados desde el principio. De esta manera, quienes conocen directamente las dificultades del territorio participan en la identificación de problemas, la construcción de escenarios futuros y el diseño de estrategias de adaptación.
En Canarias se organizaron tres talleres participativos, separados por aproximadamente seis meses, con representantes de la agricultura, el agua, la investigación, la sociedad civil y las administraciones públicas.
Los resultados revelan que la adaptación al cambio climático no depende únicamente de nuevas tecnologías o de disponer de más recursos económicos. La cooperación entre sectores, la formación, la confianza y la capacidad para modificar determinadas prácticas y marcos institucionales resultan igualmente importantes.
El estudio identificó diversas barreras para la transformación agrícola, entre ellas determinadas regulaciones del uso del suelo, incentivos que pueden favorecer prácticas poco sostenibles y dificultades para trasladar el conocimiento científico a las explotaciones agrarias.
También puso de manifiesto la necesidad de incorporar sectores como el turismo y la energía, cuyas decisiones influyen sobre la disponibilidad de recursos y las posibilidades de adaptación del sistema agrícola.
Una de las principales conclusiones es que los Living Labs pueden contribuir a transformar la relación entre ciencia y sociedad, facilitando que la investigación no se limite a generar conocimiento, sino que ayude a construir respuestas colectivas ante problemas reales.
Esta experiencia constituye una aportación a las metodologías de innovación participativa y a la adaptación climática de los territorios insulares, con aplicaciones potenciales en otras regiones vulnerables al cambio climático.
Referencia científica
Cruz-Pérez, N., Moujan, C., Rodríguez-Alcántara, J. S., La Jeunesse, I., García-Gil, A. y Santamarta, J. C. (2026).
Transforming agriculture: A living lab approach to addressing rising temperatures in the Canary Islands through system innovation.
Environmental Development, 59, 101470. Elsevier.
Artículo científico en acceso abierto:
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